Un sonido de desgarro y algo roto, como muchos ya sabréis por cómics y tebeos.
Ningún oyente hubiera podido describir la gigantesca fuerza del sonido...
Pero nadie lo escuchó.
La ciudad entera siguió su camino, sorda a ese tipo de situaciones. Ni siquiera los que estaban más cerca lo oyeron. No podían. Ni lo imaginaban. Ciegos al mundo que les rodea, fieles a la realidad que les enseña su mente. Como fantasmas que vagan de un lado a otro, dejando llegar a sus ojos y oídos sólo lo que les interesa.
Nadie... Excepto una chica que paseaba. Sola, por una calle no muy solitaria ni demasiado abarrotada. Fue la única persona en el mundo que se paró en seco tras el sonoro crujido, como si hubiera chocado con una pared invisible.
Se quedó inmóvil un momento, hasta que cayó de rodillas.
- Ay... - murmuró, presionándose el pecho con las manos, justo antes de desplomarse y perder el conocimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario